ETS-ITS-Enfermedades venéreas

El término venéreo proviene de la diosa romana Venus, en Grecia Afrodita. En contra del término favorable afrodisiaco, venéreo se asocia con la enfermedad relacionada con la actividad sexual. Posteriormente a estas enfermedades se las agrupaban bajo las siglas ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual). Hoy en día, valorando que se puede ser portador de la infección y no manifestar síntomas o desarrollar la enfermedad clínicamente, es más correcto hablar de ITS (Infecciones de Transmisión Sexual).

Al convertirse la infección por VIH en una enfermedad crónica debido a los actuales tratamientos, se ha ido perdiendo el efecto “miedo” a contraer una infección mortal, como se produjo en las primeras épocas de la extensión mundial de esta patología. Las medidas preventivas sobre infecciones de transmisión sexual por aquel entonces consiguieron disminuir no sólo la transmisión del VIH, sino la de las otras ITS.

Esa bajada de la guardia ha permitido un repunte alarmante de las ITS, en especial cuatro de ellas: sífilis, gonorrea, clamidias y tricomonas. Si bien los tratamientos antibióticos son eficaces frente a ellas, cada vez más se están encontrando resistencias. Así mismo el retraso en su diagnóstico puede conllevar secuelas importantes. Los procesos infecciosos que afectan al tracto urogenital pueden producir fenómenos inflamatorios pélvicos o de los conductos reproductivos de la mujer (trompas) o del hombre (deferentes) que derivaran en infertilidad. En el caso de la sífilis su evolución a la etapa terciaria produce afectación del sistema nervioso, corazón, cerebro, llegando incluso, si no se pone tratamiento adecuado, a la muerte del paciente.

La sífilis y la gonococia tienen unas manifestaciones clínicas que llevan al paciente a consultar sobre ellas al médico. Sin embargo la infección por clamidia es asintomática en un 70% de las mujeres y en 50% de los hombres. Teniendo en cuenta que la clamidia es la ITS más frecuentemente diagnostica en el mundo, habría que realizar más campañas sobre la prevención de esta infección.

Es muy frecuente que un mismo paciente llega a padecer más de una ITS. Esto se debe a que cualquier tipo de lesión en mucosas o piel (por ejemplo un herpes) favorece la entrada de otros gérmenes. Si a eso le sumamos un componente de promiscuidad y falta de elementos de protección sexual, la mezcla es explosiva.

Se debe concienciar a las personas sexualmente activas sobre la necesidad del uso de preservativos (masculinos y femeninos) en todo tipo de sexo. Así mismo, adquirir la costumbre de la visita periódica al especialista en Medicina Sexual, para que valore qué tipo de pruebas son pertinentes realizar de acuerdo a su actividad sexual en ausencia de cualquier tipo de síntomas, reportaría grandes beneficios para su salud y la de las personas con las que mantiene relaciones.

Puedes escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h13').

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