Mycoplasmas y Chlamydias

Los Micoplasmas son un género de bacterias que carecen de una pared celular. Al carecer de dicha pared, algunos antibióticos que actúan sobre ella no lo pueden hacer por lo que no son útiles. Es el caso de la penicilina u otros beta-lactámicos

La familia Mycoplasmataceae contiene dos géneros que infectan a humanos: Mycoplasma y Ureaplasma, a los que habitualmente se les conoce como mycoplasmas. Aunque hay muchas especies de mycoplasmas, sólo cuatro se reconocen como patógenos para la especie humana: Mycoplasma pneumoniae, Mycoplasma hominis, Mycoplasma genitalium, y Ureaplasma urealyticum.

Chlamydia es una bacteria que se parece a los virus ya que su multiplicación es intracelular, es el patógeno más prevalente en las ETS en el mundo occidental, unos 90 milones de casos al año, y es el agente etiológico que subclínicamente menos se diagnóstica. Se calcula que un 7% de los hombres asintomáticos se les puede detectar Chlamydia trachomatis. En contraste las mujeres son más asintomáticas que los hombres, con un 14%. En el 70% de los casos los pacientes no presentan ningún síntoma cuando se les diagnostica.

El herpes genital y el HPV se presenta cuatro veces menos que la Chlamydia, sin embargo y a pesar de las consecuencia de no diagnosticarla no existen tantas campañas para su prevención.

Clínicamente, como he comentado, en su gran mayoría no producen síntomas. Si aparecen, son los habituales de uretritis, vaginitis, epididimitis, orquitis, prostatitis y los más graves de enfermedad pélvica inflamatoria en la mujer o de transmisión al recién nacido en el momento del parto. En ocasiones hay escozor vaginal, uretral, molestias miccionales o secreciones.

El diagnóstico definitivo para Chlamydia debe ser con muestras de orina y secreción uretral  con detección de antígeno por técnica de ELISA o técnicas moleculares (PCR, test de ligasa) ya que son específicas y tienen una sensibilidad del 75% y 90% a 96% respectivamente.

Placa de Cultivo

En el caso de Mycoplasmas hay que tener en cuenta que se pueden encontrar en la mucosa genital de las personas sanas, por tanto, su presencia en el cultivo no nos asegura que se trate del agente causal del proceso infeccioso. No obstante se debe realizar cultivo de exudado uretral o de cérvix con incubación de al menos 7 días y posterior observación con tinción de Dienes o de Romanowsky.

Hisopo para exudado

Con respecto a la fertilidad, la gravedad de estas infecciones radica en las secuelas de los procesos inflamatorios que produce en los aparatos reproductores masculino y femenino. En la mujer puede producir obstrucción de las trompas de Falopio o incluso con tan solo alterarse el epitelio de las trompas se alteraría la capacidad reproductora. En el hombre se puede alterar la calidad del esperma, incluso pueden adherirse los microorganismos a la cola de los espermatozoides y servir de vía de transmisión para infectar el aparato genital femenino.

A pesar de todo lo expuesto, la solución es sencilla una vez diagnosticado. Con el antibiótico adecuado para la Chlamydia por ejemplo  azitromicina  o doxiciclina, para Mycoplasmas tetraciclinas o clindamicina y para el ureaplasma la eritromicina, generalmente en patas cortas algunos tan sólo un día es posible su solución sin problemas.

Es evidente que debes acudir a un especialista para que realiza un buen diagnóstico y te prescriba el tratamiento adecuado.

Al ser ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) el riesgo de padecerlas aumenta en proporción al número de parejas con las que se mantenga relaciones sexuales. La transmisión puede ser genital, oral o anal. El preservativo ayuda a la protección frente a las mismas.  No lo olvides, la mayoría de estas infecciones no da síntomas por lo que tu pareja puede desconocer que lo padece.

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