Testosterona, moda o realidad (I)

La testosterona es la hormona sexual más importante en los hombres y es necesaria para la función reproductiva y sexual normal. Responsable de los cambios físicos que ocurren durante la pubertad masculina, como el desarrollo del pene y testículos, y otros caracteres sexuales secundarios, como vello facial y corporal. La testosterona es necesaria para la formación de los espermatozoides actuando sobre las células en los testículos.

La testosterona también es importante para la buena salud en general. Ayuda a que el crecimiento de los huesos y los músculos, y afecta el estado de ánimo, la libido y ciertos aspectos de la habilidad mental.

En el hombre se produce en los testículos, en su mayor parte y en las glándulas suprarrenales. Puede haber unos niveles disminuidos de testosterona por enfermedades que afecten a estas estructuras.

También se puede afectar su producción por alteraciones de la hipófisis o el hipotálamo situados en el cerebro. En otras ocasiones el fallo proviene de anomalías genéticas. Cuando existen estas alteraciones está claro que se deben reponer los niveles de testosterona mediantes suplementos externos. Pero, ¿qué ocurre con el déficit de andrógenos que se produce al cumplir años? . Los niveles de testosterona en los hombres son más altos entre los 20 y 30 años. Con la edad hay una disminución gradual en los niveles de testosterona; pueden disminuir hasta en un tercio entre 30 y 80 años de edad. Pero en ocasiones el déficit es mayor o demasiado brusco.

Los síntomas habituales son bajos niveles de energía, cambios de humor, irritabilidad, falta de concentración, fuerza muscular reducida, bajo deseo sexual, caída de vello, alteraciones del sueño, sofocos y osteoporosis. Los síntomas a menudo se superponen con los de otras enfermedades. Se discute hoy en día sobre los riesgos de la terapia con testosterona, pues como cualquier otra medicación, no está exenta de efectos secundarios como pueden ser alteraciones cardiovasculares, alteraciones en los niveles de colesterol, apnea del sueño, acné o aumento de las glándulas mamarias. Estos efectos son poco frecuentes y más se hace un riguroso control de los niveles de testosterona, evitando rangos suprafisiológicos.

Otro punto controvertido sería la relación testosterona-cáncer de próstata. Debemos tener claro que el uso de testosterona no produce un cáncer de próstata, lo que si puede ocurrir es que un varón con un cáncer no diagnosticado manifieste ese tumor más clara o rápidamente con el uso de testosterona. Por esto se hace necesaria una revisión urológica antes de comenzar este tipo de tratamientos.

Puedes escuchar mi intervención en el programa Es Sexo (a partir del minuto 56)

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