Toma de medicamentos y función sexual en la tercera edad

En muchas ocasiones los cambios en la actividad sexual en las edades avanzadas no se deben tanto a los años como al consumo, por otra parte necesario de diversos medicamentos.

A cualquier edad, los padecimientos físicos y psíquicos suelen conllevar una disminución o incluso supresión total de la actividad sexual. La afectación directa de los órganos sexuales por la enfermedad o indirecta por dolores, miedos a empeorar o estados anímicos depresivos es el principal motivo.

Sin embargo la toma de determinados medicamentos a veces agrava la situación. Hay medicamentos cuyo uso es muy común ya que la prevalencia de la enfermedad que tratan es alta y sin embargo ni los propios médicos que las prescriben informan al paciente de estos adversos.

Así por ejemplo la estatinas y los fibratos que se usan para tratar la hipercolesterolemia pueden provocar disfunción eréctil en el varón y problemas de orgasmo en hombres y mujeres. Los antihipertensivos preferidos para minimizar los efectos de disfunción sexual son los alfabloquenates, los IECA, los ARA II y los calcioantagonistas. Los betabloqueantes afectan algo más y los diuréticos serían aun más deletéreos para la función sexual.

Los fármacos antidepresivos con fuerte componente serotoninérgico son los que más afectan la función sexual. En conjunto tanto los antidepresivos tricíclicos, como los IMAO, como los inhibidores de la recaptación de serotonina pueden afectar a la erección, a la eyaculación o a la libido.

Los antipsicóticos que en su mayoría bloquean los receptores de dopamina producen un aumento de prolactina, una disminución de testosterona, que se traduce tanto en hombres como en mujeres en disminución de la libido. Incluso amenorrea y perdida de función ovárica en la mujer.

Los antagonistas del receptor H2 (cimetidina) usados para tratamiento de la úlcera gástrica o el reflujo gastroesofágico aparte de disfunción eréctil y disminución del deseo pueden producir oligospermia.

Con el uso de anticonceptivos de estrógenos y progestágenos no existe un consenso científico sobre su efecto en la esfera sexual ya que existen trabajos que indican disminución de libido y en otros aumento. Parecen menos invasivos de la respuesta sexual los compuestos de progestágeno solo. Los anticonvulsivos cuya utilización no se limita sólo al paciente epiléptico sino al tratamiento de los dolores crónicos de tipo neuropático parece que pueden disminuir los niveles de testosterona, causando problemas de excitación, erección en hombre y lubrificación en mujeres.

Es por tanto importante conocer los efectos secundarios de los medicamentos para aconsejar adecuadamente a los pacientes, poder, si es posible cambiar el tipo de medicamento, reducir sus dosis, contrarrestar estos efectos indeseables con otros medicamentos o pautar hábitos de vida o desarrollo de habilidades sociales que minimicen el impacto negativo en la vida sexual del paciente y su pareja.

Puedes escuchar mi participación en el programa de Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h 28').

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