Histeria y el Vibrador

La frase “estás histérica” ha sido comúnmente utilizada para definir a una mujer nerviosa y que no atiende a razones. Pero realmente, ¿qué se esconde detrás del término histeria?.

Histeria proviene del término griego ὑστέρα, que significa útero. La histeria como enfermedad del útero se basaba en creencias como las de los egipcios 1900 años aC., éstos definían al útero como un órgano móvil bicorne. El desplazamiento hacia los pulmones y garganta producía los problemas respiratorios e incluso las convulsiones de la histeria, ya que obstruía las entradas de aire.

Hipócrates, Areteo y Celso, mantienen esas teorías y consideran al útero como un animal ubicado en el vientre y a la histeria como resultante de las peregrinaciones del animal indignado por el apetito de placer genésico. Entre sus tratamientos se barajan la aplicación de olores desagradables cerca de la nariz y de perfumes o ungüentos agradables en la vagina para ayudar al útero a desplazarse hacia esta zona, todo ello ayudado por masajes genitales. Éstos últimos no tenía la finalidad de conseguir un orgasmo. Para Hipócrates una cura era el matrimonio y el sexo, aunque también el estornudo.

Galeno, Recio y Fernet atribuyen el problema a la putrefacción o depósito de esperma femenino y de la sangre en la matriz, con distribución de un vapor maligno por todas las regiones del ser, o simplemente como una reacción del útero sobre todos los demás órganos del cuerpo, ya no hablan del desplazamiento del útero. Lo que si propugnaba Galeno era la estimulación digital en pacientes solteras para conseguir “espasmos”, “placer” y “expulsión del esperma femenino”. En este caso el fin, como se puede apreciar, si era provocar un orgasmo. Esta actividad la hacían las parteras.

En el esplendor árabe el médico Serapión encontraba el origen de la histeria en la continencia sexual, porque solo la encontraba en viudas y solteras.

San Agustín en la Edad Media destierra el concepto “médico” de la histeria para sustituirlo por un concepto pecaminoso. La mujer presenta sofocaciones de la matriz y convulsiones como síntomas de placer sexual y por tanto de pecado, es influencia del demonio. La mujer histérica pasó a ser bruja.

Durante el Renacimiento hubo una disputa entre médicos y teólogos para definir a la mujer enferma o a una mujer poseída.

Jean Wier (1515-1588) primero y más tarde Franz Anton Mesmer  a mediados del siglo XVIII consiguen el paso definitivo a una concepción científica de la histeria.

La hipótesis de una afectación cerebral fue afirmada una última vez por el médico francés Pierre Briquet (1796-1881), que incorporó a la histeria fenómenos "sociológicos" o "materiales", pero en realidad definía síntomas de histeria aquellos de una sexualidad femenina normal incluyendo la incapacidad para alcanzar el orgasmo a través del coito vaginal y fantasías sexuales acompañados de lubricación vaginal y ganas de masturbarse. Briquet popularizó la excitación del clítoris (en lugar de la vagina o el cuello uterino) como tratamiento para la histeria, recomendaban un tratamiento a cargo de una anciana -o una ciega-, quien con el dedo impregnado de aceite de oliva, o de lirio, si era una familia pobre- debía masajear vigorosamente la vulva de la paciente, provocando un alivio inmediato.

JM Charcot mostrando una caso de histeria

Jean Martin Charcot, inaugura en 1882 un servicio de neurología en el Hopital de la  Salpétriére. Como anatomopatólogo, insiste en investigar la lesión causal de la histeria y al no hallarla, inventa el concepto de lesión dinámica. Pero lo más importante es que introduce una nueva dimensión, mostrando, gracias a la hipnosis, la existencia de leyes que rigen los fenómenos histéricos. Freud fue alumno suyo e investigó sobre este tema, pero en franca oposición a las teorías de su maestro.

Hoy en día se define a la histeria como una afectación psicológica que pertenece al grupo de las neurosis, hoy se denomina trastorno de conversión. El paciente (hombre o mujer) presenta un estado de angustia al suponer que padece diversos problemas físicos o psíquicos. No se acompaña de una ruptura con la realidad. No puede ser explicado por ningún trastorno orgánico y se origina y mantiene por motivos no totalmente conscientes.

El cuadro típico es repetitivo, intermitente y reversible, comienza la crisis con dolores abdominales, palpitaciones, sensación de atragantamiento y alteraciones visuales, se continúa con una aparente pérdida de conocimiento y una caída controlada, simula un cuadro de epilepsia. Por último contorsiona, entra en estado de trance con expresión de escenas eróticas o violentas para finalizar con un retorno a la conciencia con contracciones leves.

¿Y qué tiene que ver el vibrador con todo esto?. Como podréis adivinar si la cura de este mal en ocasiones se basaba en masajes vaginales o estimulaciones de clítoris. Qué mejor que un vibrador para solucionarlo.

La llamada época victoriana se corresponde con la Inglaterra del siglo XIX coincidente con el reinado de la Reina Victoria, cuya concepción del puritanismo moral extremo a nivel personal fue ampliamente extendido a toda la sociedad y no solo británica. Los escritos médicos y maritales de la época elogiaban a la mujer desapasionada y la apuntaban como modelo. La mujer “ideal” sólo tendría sexo para reproducirse pues no le reportaría ningún otro beneficio. Esto llevó a la insatisfacción sexual de muchas mujeres, lo que impulsó la demanda creciente de tratamientos contra la histeria.

Las pacientes diagnosticadas con histeria femenina debían recibir un tratamiento conocido como “masaje pélvico”—estimulación manual de los genitales de la mujer por el doctor hasta llegar al orgasmo, que en el contexto de la época se denominaba “paroxismo histérico” al considerar el deseo sexual reprimido de las mujeres una enfermedad. Este en realidad era un método menos agresivo ya que en hospitales psiquiátricos se utilizaba el chorro de agua para mitigar los síntomas de las enfermas de histeria. El encargado de realizar tal labor era el médico. Este podía delegar en la comadrona, pero ello representaba ver menguados sus ingresos y dada la creciente demanda, ello representaba una importante cantidad de dinero. Como la habilidad en lograr un rápido “paroxismo histérico”, estaba en manos de unos pocos médicos virtuosos, la carga de trabajo llegaba a ser extenuante para los médicos. Ello llevó al diseño y fabricación de un artilugio mecánico, posteriormente electromecánico y finalmente eléctrico: el vibrador.

En 1869, el doctor norteamericano George Taylor desarrolla el primer aparato vibrador. Constaba de dos partes: una era el llamado Manipulador, que se usaba para dolores crónicos en cualquier parte del cuerpo y era una especie de máquina de masaje. La otra era una camilla de madera con un orificio central por el que salía unos terminales romos, éstos, unidos al manipulador, producían una vibración que se transmitía a la parte corporal que se situaba sobre el orifico. En el caso que nos ocupa, los genitales. Hay una patente de 1891 de una máquina de vapor, diseñada y recomendada para el tratamiento de la histeria.

Manipulator (G. Taylor)

 

 

Película Hysteria

Pero será hacia el año 1880 Joseph Mortimer Granville inventó el vibrador eléctrico, no como un aparato sexual, sino para aliviar los dolores musculares . Se promocionaban como “instrumentos para combatir la tensión y la ansiedad femenina.  Originalmente llamado coloquialmente percutor (percusser) o " martillo de Granville ", la máquina fue fabricada y vendida a los médicos, pero cuando se hizo cada vez más popular, su inventor intentó desvincularse del dispositivo por el "mal uso" que se hacía del mismo. En su libro de 1883 sobre el tema, “la vibración y excitación nerviosa como agentes en el tratamiento del trastorno funcional y la enfermedad orgánica”, escribió: "Nunca he percutido a una paciente ... he evitado, y continuaré evitando el tratamiento de las mujeres por percusión, simplemente porque no quiero ser engañado, y ayudar a engañar a otros, por los caprichos del estado histérico ... ". Esta es la verdadera historia del vibrador  y no tal como se muestra en la película Histeria donde se mezcla a su creador con el uso que luego otros médicos dieron al vibrador.

Vibrador de Hamilton

El americano Hamilton Beach lanzó en 1902 el primer vibrador eléctrico para venta comercial, convirtiendo al vibrador en el sexto aparato doméstico en ser electrificado, por delante de la plancha. Los vibradores se ofrecieron pronto en el catálogo de Sears Roebuck, pero con la llegada del cine llegaron las películas pornográficas, y cuando los hombres se dieron cuenta de cómo estas máquinas estaban siendo utilizadas por las mujeres, los vibradores se retiraron de la distribución comercial ordinaria e incluso fueron de venta ilegal en muchas zonas.  Aún hoy la venta de vibradores con fines sexuales sigue siendo ilegal en muchos países, y en los estados norteamericanos de Alabama, Georgia, Indiana, Luisiana, Massachusetts, Mississippi, Texas y Virginia. En 2007, Corte Suprema de los EE.UU.  falló en contra de un caso cuestionando la constitucionalidad de tales prohibiciones, manteniendo las leyes en vigor.

Puedes escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1:12´)

Comentarios

Gracias, Feliz Año

Siempre se aprende con ud. Dr Balmori.

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