Punto G y Eyaculación Femenina

La semana pasada no pude colgar el post habitual por que estuve fuera. Había pensado en hablaros un poco sobre el tan ansiado y muchas veces decepcionante punto G y la eyaculación femenina. Curiosamente al volver recibí el número de marzo de la revista  The Journal of Sexual Medicine y hay un magnífico artículo de revisión, os intentaré aclarar algunas conceptos sobre este tema.

El nombre de punto G proviene del ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg. Éste después de comenzar como oftalmólogo cambió sus intereses médicos por la ginecología y en especial por la dinámica del orgasmo femenino. El artículo en concreto apareció en el año 1950 y se titulaba “Papel de la Uretra en el Orgasmo Femenino”. Se describía una zona de la cara anterior de la vagina por detrás del meato uretral que tenía una sensibilidad especial por estímulo directo.

Este hallazgo desató los estudios para demostrar científicamente dónde estaba y que era exactamente el punto G. Así comenzaron también los problemas sobre su existencia o no ya que por ejemplo en 1985, Alzate realizó un estudio en 27 mujeres sobre en que zona de la vagina notaban sensaciones eróticas al estimularlas digitalmente, curiosamente 87% lo notaban en la cara posterior frente a 74% en la anterior. También por lo tanto un alto porcentaje lo notaban en ambas caras.

Anatómicamente si se sabe que existen unas glándulas que acompañan a la uretra en su zona más distal (es decir casi cerca del meato) llamadas Glándulas de Skene. Estas glándulas confluyen y desembocan por unos conductos muy difíciles de observar a simple vista que acaban muy cerca del meato de la uretra. La secreción de estas glándulas  emite un fluido para lubricar la uretra y se produce más activación durante la excitación sexual. Se produce por tanto lo que se ha llamado la eyaculación femenina. Para algunos autores estas glándulas serían vestigios prostáticos ya que incluso las características de este fluido lleva todos los elementos bioquímicos de fluido seminal (Wimpissinger). Algún estudio (Winton) llegó a la conclusión de que las mujeres que tenían orgasmos por estimulación del punto G tenía en su mayoría emisión de fluido en el momento del orgasmo (eyaculación femenina). Por tanto el punto G sería ese conglomerado de glándulas. Sin embargo otros estudios ( Skene, Davidson) nos dicen que estas glándulas no tienen receptores de estimulación por tacto y por tanto no tendrían ese papel en la sensibilidad orgásmica.

Una de las explicaciones sobre la alta sensibilidad en algunas mujeres en esa zona vendría dado por la proximidad a las estructuras internas del clítoris. En esa zona están los cuerpos cavernosos del clítoris y el nervio dorsal del mismo, cuya presión y estimulación si está claro que desencadena el orgasmo (O´Connell). También es conocido que la sensibilidad vaginal sólo existe en su parte mas externa, de ahí que los hombre deban comprender que no es importante por tanto el tamaño y la profundidad de penetración ya que el fondo de la vagina es una zona insensible a efectos de producir un orgasmo. En el video creo que os quedará todo más claro.

La sobrevaloración del punto G ha llevado en algunos casos a realizar engrosamientos de esa área vaginal con inyecciones submucosas de sustancias tipo hialurónico. De esta forma  se conseguiría más rozamiento en esta zona y mayor placer. No existe hoy día ningún estudio riguroso sobre esta posibilidad. Alrededor del punto G se ha creado todo un negocio con la publicación de libros, videos o juguetes eróticos que intentan que todas las mujeres lo encuentren. Si bien no está mal que la mujer descubra su cuerpo, sus zonas erógenas, sus fuentes de placer, esto no puede conducir a falsas expectativas o frustraciones por que no encuentren esa zona erógena o no se produzcan las satisfacciones que se prometen.

Cada mujer debe buscar sus fuentes de placer, zonas erógenas o estímulos, -que en ocasiones no son ni tan siquiera genitales- que desencadenan su respuesta orgásmica. Es importante compartir con la pareja estos hallazgos para evitar por parte de la misma obcecarse también en la búsqueda del punto G. Mi consejo es que durante el juego amoroso o simplemente para calentar un encuentro digáis a vuestra pareja lo que realmente os gusta.    

Comentarios

Muy buenoooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Hombre!!! Por fin leo algo que desmitifica el archinombrado punto G. Llevo media vida buscandolo !!!! Bromas aparte, el último parrafo de tu publicación es el verdadero punto G de todas nosotras.

Explorar, explorar, explorar, no sentir vergüenza de nuestro cuerpo ni de expresar nuestras apetencias a la persona a la que queremos.

Muy interesante y por supuesto, muy importante que cada mujer conozca su cuerpo y exprese gustos y sensaciones.

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