50 Sombras de Grey

50 sombras de Grey: un modelo a seguir, ¿o no?. Cuando hace unos años se publicó esta novela y posteriormente su trilogía, el género de la novela erótica era minoritario, pocos se atrevían a comentar que leían este tipo de literatura.

Hay que quitarse el sombrero ante una campaña de marketing tan buena como la que se ha realizado sobre este libro. Creo que la calificación de “mommy porn” provocó la curiosidad de un segmento de población femenina que antes no había manejado esta literatura. El ver en la portada que es un libro del que todo el mundo habla, les hizo atreverse a comprarlo, sin el miedo a pensar en el que dirán. Si lo están comprando otras, ¿porqué yo no?. 

Ya he explicado en otras ocasiones que la literatura erótica es un buen instrumento para hacer crecer el deseo, sobre todo en mujeres. Pero, ¿es esta novela en particular un buen modelo para conseguir este propósito?.

Un gran instrumento para aumentar el deseo es generar fantasías, evidentemente la lectura de 50 sombras de Grey juega con las más repetidas dentro del ranking de las fantasías eróticas de las mujeres: sentirse forzada en las relaciones sexuales, hombre con cuerpo envidiable y amante perfecto e incansable y vida de lujo sin otras preocupaciones.

En un principio se publicaba en los medios que esta novela había abierto nuevos horizontes sexuales a muchas mujeres y parejas, sin embargo en algún estudio posterior como el realizado por Amy Bonomi de la Universidad de Michigan concluyó que las mujeres que habían leído o pensaban en el modelo de comportamiento de la novela eran más propensas a ciertas anomalías de comportamiento, desde trastornos alimentarios, alcoholismo, hasta conductas típicas de la mujer maltratada. A ciencia cierta no puede discriminar si esas conductas ya existían previamente a leer la novela, pero si parece que su lectura puede reafirmar estas conductas. 

En términos generales la mejor fantasía es la que no se llega a desarrollar, ya que en muchos casos la realidad no es ni con mucho tan maravillosa como uno imaginaba. Si además hablamos de BDSM, del que ya hice un post, el asunto se torna serio. Un juego de sumisión, disciplina, sadismo, masoquismo, etc, exige un acuerdo por ambas partes, si uno cede simplemente por cumplir los deseos de su pareja, pero no está convencid@ o incluso le disgusta este tipo de actividades, estará entrando dentro de los límites de unas relaciones abusivas o de una violencia de genero, bien sea psicológica o física.

Un consejo, si me lo permitís, a las parejas, que quizá, sea esta su primera novela erótica. Disfrutad de la literatura erótica como herramienta para avivar el deseo. Quizá os de ideas de qué hacer en vuestros próximos encuentros sexuales, pero esto no quiere decir que sea necesario llevarlo a cabo a toda costa para disfrutar.

El hecho de hablar de estos temas, de tenerlos en la imaginación puede provocar encuentros íntimos más placenteros, pero sólo se deben llevar a la práctica si hay realmente un deseo y acuerdo mutuo. No forzar las situaciones y saber parar a tiempo es fundamental para evitar un conflicto que a veces es el desencadenante de problemas en la pareja.

Podéis escuchar mi intervención en el programa Es Sexo de Es Radio en el enlace (a partir de 1h:30' )

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