Abstinencia sexual o abstinencia coital

En contra de lo que parece, el término abstinencia sexual, no tiene un significado igual para todo el mundo. Sí está claro que abstenerse es privarse de algo según el diccionario de la RAE, pero lo que no está claro es que abarca el término sexual.

A la hora de buscar datos sobre abstinencia sexual, en la mayoría de los casos nos encontramos con una mezcla curiosa: la religión y la transmisión de infecciones.

Las publicaciones relacionadas con la transmisión de infecciones limitan la abstinencia sexual a situaciones muy extremas y se refieren de una manera exclusiva a la penetración o al sexo oral.

Los textos que tiene que ver con la abstinencia sexual por temas morales o religiosos ya son más heterogéneos. Se aboga por evitar el contacto sexual antes de formar una pareja definitiva que ha pasado los trámites de las diferentes religiones. Es curioso que ese contacto sexual en muchas de ellas se refiera solo a la penetración. Me llamaba la atención un texto en el que explicaba cómo mantener la virtud con la pareja no realizando el coito, pero como métodos para evitarlo describía la masturbación en pareja, tomar una ducha juntos, besarse apasionadamente o abrazarse estrechamente.

Es por eso que creo que el concepto de abstinencia sexual más bien debería expresarse como abstinencia coital.

La abstinencia coital tiene sus beneficios para evitar infecciones de transmisión sexual o embarazos no deseados, pero la abstinencia sexual no parece tan buena, ya que incluso en el aspecto moral o religioso se aboga por mantener la sexualidad viva.

Puede ser tolerable renunciar a la actividad coital, pero es más complicado renunciar a la vida sexual ya que forma parte de nuestra fisiología y aunque modulables, nuestros impulsos y reacciones físicas están ahí y no las podemos abolir de una manera sencilla. Es en ese intento de abolición auto infligido o impuesto, donde se pueden generar los conflictos.

Como hemos explicado en otros posts, hasta las personas que se declaran asexuales llegan a masturbarse o tener relaciones, eso si, según refieren sin el sentimiento de deseo o necesidad sexual, tan solo como una necesidad orgánica más.

Físicamente son escasos los problemas que podríamos encontrarnos por una abstinencia prolongada. Entre ellos podríamos encontrar ciertos grados de disfunción eréctil o de eyaculación precoz tanto por alteraciones del deseo como por disminución de la actividad eréctil y orgásmica. En el caso de la mujer podríamos encontrar alteraciones del deseo y de la respuesta orgásmica. En casos más extremos y ya sólo refiriéndonos a la abstinencia coital, podríamos encontrar casos de vaginismo o de atrofia vaginal.

 A pesar de que desde un foro como este abogo por la importancia de una vida sexual saludable, también manifiesto, como no puede ser de otra forma, mi total respeto a la manera en la que cada uno interpreta su sexualidad. No todos somos iguales y no todos podemos o debemos tener la misma vida sexual.

Siempre hemos dicho que en sexualidad, los profesionales no debemos generar problemas creando dogmas sobre qué comportamiento es el correcto no, simplemente hay que buscar ayudar al que su vida sexual le provoca conflictos.

Puedes escuchar mi intervención en el programa Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 94')

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