Complementos para el Sexo: ¿Juguetes o Cosas Serias?

En estos momentos de calor el impulso sexual crece, puede ser una mezcla del aumento de las horas de luz, de los mayores momentos de relajación y ocio de los que disponemos y por la exposición de los cuerpos despojados en parte o en todo de las ropas que nos ocultan el resto del año.

La mayoría de las veces la simple relación corporal es suficiente para dar satisfacción a esos impulsos, pero en otras ocasiones la falta de pareja, la posibilidad de incorporar otras sensaciones a la relación de pareja o incluso como terapias para diferentes disfunciones sexuales, lleva a la utilización de vibradores, cremas lubricantes o que alteran la sensibilidad genital, bolas chinas, dildos, vaginas artificiales, lencería erótica, etc.

Estos complementos para el sexo no son ninguna broma, aunque la mayoría de las veces sean motivo de jocosidad o hilaridad. Me llama la atención alguna de las noticias que aparecen en la prensa, como la venta de este material con máquinas de vending. El problema no sólo radica como comentan en el artículo sobre si se cumple la Ley del Menor o la normas sobre pornografía. Para mí el problema radica en la calidad del producto y lo que uno espera del mismo.

Como cualquier otro producto deben pasar controles de calidad y más en este caso que son aparatos que podemos introducir en nuestro cuerpo (boca,vagina, ano), que tienen componentes eléctricos (vibradores) o sustancias para aplicarse (cremas lubricantes, cremas que potencian la sensibilidad de los órganos sexuales) y compuestos orales para aumentar el deseo sexual o corregir los problemas de disfunción eréctil . Los defectos de la calidad de estos productos pueden provocar reacciones dermatológicas de tipo alérgico, erosiones, heridas o quemaduras. Las sustancias deben haber pasado test de sensibilidad dérmica y en el caso de compuestos orales se debe garantizar su exacta composición para diferenciar si es simplemente un producto alimenticio (vitaminas, fitoterapia) o un medicamento (que evidentemente no se puede vender sin receta).

Por otra parte, sin el consejo de utilización de un profesional determinados aparatos deben ser utilizados con precaución. Así por ejemplo un vibrador con exceso de Mhz o un exceso de presión en determinadas zonas (clítoris, masaje prostático) puede producir lesiones. El uso de dildos con penetraciones agresivas en vagina  o recto pueden producir heridas, desgarros.

Es por tanto que los complementos para el sexo pueden ser útiles y agradables y por ello ser considerados como juguetes. No obstante por todo lo anteriormente dicho hay que concluir que son cosas serias de las que debemos adquirir en centros de garantía y asesorados por un verdadero profesional.

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