Depresión y sexualidad

Sentirse triste, irritable, cansado, sin interés por las cosas puede ser normal en ciertos momentos de la vida. Si esta situación se alarga en el tiempo y llega a ser incontrolable y domina su situación vital seguramente estamos ante una depresión clínica.

La depresión afecta a la relación de pareja en dos frentes: el de la relación personal y el de la relación sexual.

La persona depresiva se encierra en sí mismo y tiene tendencia a evitar el contacto con otros. Su frustración se vierte en la pareja sobre la que descarga su malhumor e irritación. La falta de deseo se hace mutua, se evita el contacto aunque no sea con intención sexual y esto agrava aún más la relación de pareja.

La anhedonia es un síntoma principal de la depresión. Consiste en la incapacidad de disfrutar de las cosas y sentir placer. Esto ocurre en todos los ámbitos vitales como puede ser el ocio o la familia. Cuando llega al ámbito sexual, la disminución o ausencia de libido se hace patente.

En ocasiones la persona depresiva busca más relaciones sexuales esporádicas intentando solucionar este problema. Sin embargo en un estudio publicado en el Journal of Sex Research encuentra más estado depresivo en hombres tras relaciones esporádicas. No así cuando las relaciones se consolidan. Hay que tener en cuenta que este estudio se realizó en persona con diagnóstico de depresión previo, lo cual no quiere decir que las relaciones esporádicas provoquen depresión.

Si a ese estado anímico patológico añadimos las medicaciones habituales para tratar la depresión, habitualmente antidepresivos tricíclicos o inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, los efectos nocivos sobre la esfera sexual. Así se produce disfunción eréctil, anorgasmia, disminución de libido. Más raramente se pueden producir efectos contrarios: priapismo, trastorno de excitación sostenida en la mujer, eyaculación precoz, etc.

La modificación del estilo de vida, intentando salir a pasear, hacer deporte, es un gran paso para recuperar la vida social. Con respecto a su pareja debe intentar programar actividades juntos aunque sean cortos espacios de tiempo. Busque momentos de intimidad, aunque no es necesario que acaben en actividad coital, simplemente busque su contacto, le beneficiará a ambos.

Debe consultar a su psiquiatra sobre los problemas sexuales con los que se encuentra con el objeto de conseguir que éste ajuste los medicamentos que toma. Está comprobado, además, que controlar o tratar, incluso con medicación los problemas sexuales que aparecen con la depresión o su tratamiento, mejora la recuperación de estos pacientes.

Si es usted la pareja de una persona deprimida, lo primero que debe tener es paciencia y comprensión. Su pareja, aunque a veces lo parezca no está en contra suya. Debe escucharle, fomentar su autoestima, reforzarla positivamente. Si han acudido a un profesional, colabore en las actividades que se les propongan.

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