El centro del placer

El centro cerebral del placer está situado en el área ventral tegmental (VTA), un núcleo del tallo cerebral, que está conectado con el núcleo accumbens (NAc) situado en la parte basal y anterior del cerebro. Este centro fue descubierto a finales de los años 50 por Olds y Milner mediante la colocación de electrodos en este centro en ratas. Éstas tenían la posibilidad de apretar diversas palancas entre la que estaba la que estimulaba este centro. Ellas elegían y repetían una y otra vez la palanca que provocaba electroestimulos en este centro.

Un estudio reciente desarrollado por Prensa y Clascá de la Universidad Autónoma de Madrid y publicado en la revista Frontiers in Neuroanatomy ha conseguido reconstruir la anatomía individualizada de las células del centro del placer.

El sistema de conducta humano se basa en la obtención de recompensa, es su motivación. Las conductas motivadas están reguladas por el sistema homeostático, el hedónico y el de estrés o castigo. En el caso del sistema hedónico, el placer es la recompensa y está, como hemos dicho situado en el VTA y el NAc.

La dopamina es el neuromediador de este sistema y se puede ver alterado en diversas patologías como puede ser la esquizofrenia, la depresión, el alcoholismo o la drogadicción. En muchos de estos casos se produce la anhedonia, es decir, la falta de placer. Estas personas son incapaces de disfrutar de los actos o circunstancias vitales que generan bienestar. Esa “universal” falta de respuesta placentera es la que define a la anhedonia como síntoma de una de las patologías que antes he nombrado.

Sin embargo si la anhedonia es más focal, más especifica de un campo concreto, como puede ser el sexual, estaríamos probablemente ante un problema de evitación de esa situación.

No obstante se están estudiando casos de anhedonias selectivas como los publicados en Current Biology por un grupo de psicólogos de la Universidad de Barcelona y del Instituto Neurológico de Montreal. En dicho estudio, observan que existen personas con capacidad de sentir placer por situaciones habituales para el común de la población, pero no lo hacen con la música. La amusia, la falta de placer por la música se da entre un 2% y un 5% de la población. La explicación podría estar en defectos de conexión entre el NAc y el área supratemporal (centro de la audición) y área frontal cerebral (integración de la información).

Otra patología relacionada con el placer sería la alexitimia. La persona afecta de alexitimia es incapaz de verbalizar sus sentimientos ya que no percibe sus emociones. Aunque suele manifestarse en individuos que padecen un grado de autismo, también pueden aparecer en personas que han sufrido una situación traumática intensa.

Es habitual que el alexitímico presenta falta de empatía, poca relación con el medio, pero también poca capacidad de introspección. Son muy prácticos y conformistas. Al no reconocer sus sentimientos, tampoco los pueden modular por lo que a nivel interpersonal oscilan entre la dependencia emocional y el aislamiento social.

Es difícil su tratamiento, pero el mismo consistirá en que el paciente identifique las emociones, las pueda poner nombre y las pueda modular. En ocasiones la alexitimia se puede prevenir en la infancia con una adecuada educación sobre la expresión de los sentimientos del niño, evitando que los oculte o que tenga ejemplos en su entorno (padres) que oculten sus sentimientos, de tal forma que el niño no tenga referentes sobre lo que es un tipo de sentimiento u otro (pena, alegría, orgullo, satisfacción, etc).

Puedes escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h12').

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