Envejecimiento y Sexo

No me gusta el término rejuvenecimiento, sobre todo porque implica que sí puedes volver a un estadio anterior, es porque no te correspondía estar en el que estás. Es decir has envejecido prematuramente.

El proceso de envejecimiento es, hoy en día, inexorable. Existen un gran número de empresas científicas trabajando en frenar el envejecimiento celular, alguna de ellas ha conseguido que mediante modificaciones génicas, un ratón llegue a vivir hasta 3 años, que extrapolado a humanos sería como si pudiéramos vivir 300 años.

Así, en los tiempo que nos toca vivir, lo que debemos intentar es saber manejar todos aquellos factores que pueden acelerar o agravar nuestro síntomas de envejecimiento. En nuestro caso hablemos de aquello que influye en nuestra salud sexual.

En primer lugar habría que respetar por encima de todo las decisiones de las personas mayores en cuanto al sexo. Tanto la de aquellos que no desean más actividad sexual, como de aquellos que sí quieren mantenerse activos sexualmente. Somos seres sexuados desde el nacimiento hasta la muerte, el ser activos en el sexo será un decisión personal en cualquier momento de nuestras vidas. Deben estar proscritas las frases peyorativas como “viejo verde” o que una señora mayor tiene “furor uterino”.

Es cierto que en el caso de las personas que no deciden mantener más actividad sexual cabe preguntarse si es por convicción o por obligación. No es lo mismo aquella persona que se siente más a gusto o más tranquila sin sexo de aquella que debido a sus problemas físicos o psíquicos, decide no mantener una vida sexual activa.

Son numerosas las mujeres que debido a los cambios genitales como la atrofia vaginal, la dificultad para llegar al orgasmo,  los cambios en el cuerpo en general, arrugas, canas, pechos caídos comienzan un proceso de retraimiento sexual. De la misma forma ocurre en los hombres, alteraciones en el orgasmo, la eyaculación y sobre todo en la erección, signo de virilidad por antonomasia, provoca lo que llamamos conductas de evitación.

La primera medida para enfrentar este problema es tener un conocimiento de lo que va a suceder cuando envejecemos. Si se ha vivido una sexualidad más allá de la penetración, el tránsito es más sencillo. Podemos decir que hay una aproximación entre hombre y mujeres cuando se llega a la vejez, ya que el hombre busca más el apego, el afecto, el cariño, la cercanía, el contacto corporal general y se aleja del coito como una fuente de satisfacción sexual.

No obstante la relación coital si se desea también es posible teniendo en cuenta los cambios tanto en hombre como en la mujer: más tiempo para la excitación, erecciones no rígidas o problemas físicos que implicaran nuevas posturas, orgasmos menos intensos o que tardan más en llegar y períodos refractarios largos.

Importante conocer las limitaciones que producen ciertas enfermedades y sus tratamientos como diabetes, artritis, hipercolesterolemia, hipotiroidismo. Mucho más importante o con mayor repercusión física y psicológica son las intervenciones por procesos oncológicos, tumores de mama y aparato genital en la mujer y de próstata en varones. En ambos sexos las intervenciones por tumores pélvicos  como puede ser recto o linfomas afecta de manera sustancial a todas las actividades sexuales genitales.

La pérdida de la pareja o la ausencia de la misma puede agravar el problema. Hay que evitar el aislamiento participando en actividades sociales donde encontrar personas con inquietudes y deseos similares. Desde fuera debemos evitar los prejuicios sobre la libertad sexual en las personas mayores en los centros de la tercera edad o los geriátricos. No sólo hay evitar que se sientan incómodos demostrando sus sentimientos, sino que habría que facilitar el que tuvieran sus zonas de intimidad.

En resumen, vive la sexualidad en cada momento de tu vida sin añorar tiempos pasados sin comparaciones, solo disfrutando del instante del placer de una caricia, de un beso, de un te quiero, de un cachete en el culo o de una masturbación, no hay grados en el sexo, solo intensidad con la que cada uno lo vive.

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Dr.Balmori y Ayanta Barilli

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