Falta de Deseo

Falta de deseo El otro día acudieron a mi consulta  del programa “Sabe Vivir” de TVE para preguntarme por las causas físicas de la falta de deseo sexual. Como siempre en televisión el tiempo es escaso y las posibilidades de explicar claramente esta situación requeriría casi un documental.

Os pondré aquí un poco mis reflexiones sobre el tema que espero poder desarrollar en posteriores entradas.

Existe la creencia de que la falta de deseo sólo aparece en la mujer. Por eso la tan manida situación del dolor de cabeza en la mujer para evitar mantener relaciones es comentada en los círculos masculinos como causa fundamental de que a “ella no le apetece”.

Si bien, es verdad que la mayor disfunción sexual en la mujer y por lo que más nos consultan es por bajo deseo sexual, el hombre no está exento de sufrir el mismo trastorno.

En el hombre la falta de deseo, la libido disminuida, generalmente se asocia a otras disfunciones como pueden ser disfunción eréctil  (DE) o eyaculación precoz (EP) . Estos problemas  generan una sensación de frustración y ansiedad ante el hecho de mantener una relación sexual por miedo al fracaso. De esa forma se produce una inhibición consciente o inconsciente del deseo que lleva al hombre a buscar escusas para no “enfrentarse” a una relación sexual.

Las escusas del hombre generalmente se basan en el estrés laboral (“tengo muchos problemas en la cabeza”), el cansancio físico (“vengo agotado”) o replanteamiento de la vida en pareja (“ no se si esta es la vida que yo quería”). Sin embargo en la mayoría de los casos al corregir tanto la DE como la EP, se produce la mejoría en el deseo sexual. Si existen causas físicas en el varón que pueden producir la falta de deseo, por una parte estaría la disminución de los niveles de testosterona, tanto de una manera fisiológica por la edad como por trastornos de tipo endocrino. Otras patologías endocrinológicas que producen disminución del deseo son: el exceso de prolactina, la disminución del hormona tiroidea o la diabetes.

En la mujer las causas físicas del bajo deseo sexual parecen más escasas, existiría también la disminución del testosterona, (si, la mujer también tiene testosterona), se podrían asociar a disfunciones sexuales como el vaginismo o la dispareunia, pero parece que en la mayoría de los casos la mujer refiere otras causas sobre la disminución del deseo como son el sentirse poco deseada, valorada o mimada por su pareja.

Por eso a la hora de tratar este problema en primer lugar debemos descartar cualquier causa física de él o ella y posteriormente indagar en las causas personales o de pareja que les han llevado a esta situación. En cualquier caso lo que siempre que hay tener claro es que igual que la falta de deseo se instaura lentamente, meses o años, el corregirlo no es cuestión de una pastilla cuyo efecto sea inmediato. Posiblemente necesitaremos algún tiempo para recuperar unos niveles de deseo óptimos. Es quizá este el mayor problema con el que nos enfrentamos en estos tiempos de inmediatez en las soluciones médicas, por eso a las mujeres y hombres con este problema que leáis este blog os doy un consejo: no busquéis por medio mundo a quien os prometa tratamientos milagrosos en dos días con pastillas o inyecciones, sed pacientes y seguid los consejos de los profesionales con amplia trayectoria en estos temas.

Comentarios

Me gusta saber que a las mujeres y a los hombres nos pasa mas o menos lo mismo sexualmente aunque la causa que produce la falta de deseo no parece ser la misma pero como el resultado es lo que importa tendremos que ponernos unos y otros manos a la obra para arreglar esta situación sobre todo con tu cónyuge de toda la vida que ya cuesta con la rutina y la edad ponerte en marcha y que vayáis al unísono.
Me parece muy lógico lo que recoge en su comentario el Dr Balmori, hay gente que piensa que los medicamentos son la panacea pero una charla a tiempo y con un profesional que aúna el conocimiento médico y los problemas cotidianos de una relación sentimental es el tándem perfecto para llevar a buen fin tu vida sexual. En sus manos me pongo DR

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