Homosexualidad

La homosexualidad en el mundo occidental está siendo integrada, por parte de la sociedad, como otra de las posibilidades de orientación sexual. Si bien desde hace ya tiempo, en concreto 1973 la homosexualidad desapareció de lista de enfermedades mentales (DSM), a nivel social seguía y sigue, aunque cada vez menos, habiendo ciertos prejuicios.

Existe un eterno dilema en si la homosexualidad tendría una base biológica o estaría solo determinada por condicionantes sociales.

El grupo que radicaliza su postura en los condicionantes sociales es aquel que posteriormente ha querido utilizar éstos como método de trabajo para “curar” a una persona de su homosexualidad. Mediante técnicas aversivas de reacondicionamiento se intenta que estos individuos rechacen sus deseos hacia personas de su mismo sexo. Está claro que hoy en día ningún profesional sanitario realiza este tipo de técnicas con alguien que consulta por problemas con su orientación sexual.

Los condicionantes sociales o morales son los que provocan las situaciones de rechazo hacia su orientación sexual, frustración, depresión y baja autoestima. Se barajan en multitud de trabajos datos que reflejan más índices de suicidio, de depresión, de consumo de sustancias, de riesgo de infecciones de transmisión sexual en el grupo de personas homosexuales, pero todo ello tiene que ver con la situación de homofobia que puedan padecer de una manera directa o indirecta. Por ello la ayuda hacia estas personas es evitar la homofobia, no cambiar su orientación sexual. Los estudios sobre el origen biológico de la orientación sexual tienen un interés científico y no tienen, hoy en día, un fundamento práctico. Entendiendo por práctico la búsqueda de tratamientos, ya que como he dicho nadie considera una enfermedad la orientación sexual homo. Simplificando podríamos decir que los estudios biológicos indagan sobre si el individuo homosexual nace o se hace. Algunas de las teorías se basan en los niveles hormonales de testosterona a los que se expone al feto en su desarrollo entre la octava y decimocuarta semana que condicionaría un cerebro más masculino, otra teoría se basa en procesos inmunológicos que afectarían a la madre provocando una reacción frente a moléculas masculinas del feto.

No obstante, ya he hablado en alguna ocasión de que la orientación sexual es un continuo. Tenemos una amplia gama de posiciones entre los extremos de la orientación sexual:100% hetero-100% homo. Alfred Kinsey lo explicó en sus estudios cuando estableció una encuesta sobre como definían su orientación una serie de individuos. 0 si se consideraba cien por cien hetero, 6 si cien por cien homo. La mayoría se encontraba entre 2 y 5. Esto explica porque a veces la orientación sexual no está clara en etapas como la adolescencia o incluso más tarde. En estos casos, lo principal, es no tener prisa, dejar que los sentimientos y los deseos sobre qué personas nos sentimos atraídas, fluyan de manera natural y no se vean forzados por condicionantes sociales externos.

En el caso de que una persona encuentre problemas con su orientación sexual, o con el efecto que esta produce en su entorno social, familia, amigos debería acudir a profesionales implicados en la sexualidad. Nosotros podemos resolver cuestiones tan comunes como: ¿cómo cuento esto a mis padres y amigos?, ¿cómo será mi vida?, ¿cúal es realmente mi orientación sexual?, ¿cómo serán mis relaciones sexuales?, etc.

Puedes escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace ( a partir del 58´30" )

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