Infidelidad y Terapia

Cuando una pareja acude a realizar una terapia de pareja tras un episodio de infidelidad, lo lógico es pensar que buscarán solucionar su problema para continuar su vida en común. Sin embargo, es habitual encontrar otros intereses en algún miembro de la pareja. Unos buscan un aliado que les apoye en sus demandas con respecto a su pareja, otros buscan a un juez que determine “culpabilidades”, otros quieren apoyo para saber cómo terminar esa relación y algunos que no se atreven a dar el paso de la separación se enrocan en interminables sesiones con el terapeuta sin aceptar poner fin a esa situación.

En las terapias de pareja hay que tener entrevistas conjuntas con la pareja e individuales con cada uno de sus miembros. De esta forma el terapeuta puede hacerse una idea real de la situación. Debe mostrar en todo momento una situación neutra y no tomar parte abiertamente por ninguno. Las entrevistas personales deben profundizar en los motivos lejanos y próximos de la infidelidad tanto del infiel como del engañado.

La infidelidad, en la mayoría de los casos, no es una situación en la que se busque el daño directo de la pareja, se puede acercar más a una falta de autocontrol que a una ausencia de deseo por la pareja o una necesidad de herirla. Habría que diferenciar, sobre todo para enfocar el tratamiento y el posible éxito del mismo, si la infidelidad ha sido un hecho aislado o se trata de un proceso habitual. Es evidente que en el segundo caso hay que clarificar si hay una verdadera necesidad de seguir con la pareja engañada, si es así, el terapeuta tendrá que trabajar en dos campos: el de conseguir el autocontrol del o la infiel y el de valorar la necesidad y forma de comunicar la situación a su pareja, si esta desconoce la situación.

Con respecto a la comunicación o no de infidelidad a la pareja es un tema ampliamente discutido. Se escucha la palabra “sincericidio” como equivalente a la comunicación del engaño a su pareja. Habría, en primer lugar, que valorar en estos casos la necesidad personal del o la infiel de contar lo que sucede o sucedió como liberación o catarsis de una situación que le produce ansiedad, frustración o sentimiento de culpa. Si la decisión es contarlo hay que analizar muy exhaustivamente las consecuencias tanto personales, como sobre la pareja y terceras personas (hijos, familia) , analizar todas las situaciones posibles que se puedan dar. Posteriormente se debe desarrollar un esquema de cómo se va a contar y en qué momento. Es fundamental evitar hablar este tema en momentos de discusión o crisis y se deben evitar todos aquellos detalles no necesarios para la exposición de los hechos.

Cuando se ha decidido continuar la relación, sin duda el problema sobre el que hay que trabajar es el del perdón y el rencor. La persona engañada tiene sentimientos de ira, rabia y humillación. El o la infiel presenta sentimientos de culpa, pero también ira y rabia por no encontrar la manera de ser perdonado o entendido por su infidelidad. Perdón no significa olvido y esto es lo que más cuesta aceptar en la persona engañada. Tampoco el perdón supone minimizar la responsabilidad del o la infiel. Hay quien atribuye al perdón consecuencias nefastas como serían perpetuar la situación o abrir nuevas posibilidades a otros agravios. Esto es lo que tiene que supervisar un terapeuta antes de comenzar una terapia.

Son llamativos los datos que se publican sobre infidelidad. Se llegan a encontrar estadísticas en las que un 80% de las mujeres encuestadas habían sido infieles. Hay que distinguir qué se entiende por infidelidad, ya que para la mayoría de las mujeres el hecho de pasar o hablar más tiempo del “teóricamente normal” con otr@, o incluso ver internet con contenido sexual es infidelidad. Generalmente los hombres no consideran infidelidad si no ha habido actividad sexual. No obstante las estadística más repetidas cifran la infidelidad desde un 22% entre los españoles hasta un 50% en los estadounidenses. Parece además que es aproximado el porcentaje de hombres y mujeres que engañan.

Una pregunta que me hacía Ayanta Barilli en el programa de radio Es Sexo, es sobre si deberíamos plantearnos que algo ocurre si hay tantas infidelidades. Efectivamente ya hablamos en otros posts de la monogamia “forzada” que sufrimos. Ya vemos que se hace negocio de este hecho como ocurre con la empresa Asley Madison cuyo lema es "la vida es corta, ten un affair".

Puedes escuchar mi participación en el programa de Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h43´)

Añadir nuevo comentario