Matrimonios Blancos

Los llamados matrimonios blancos son aquellos en los que no existe relación coital o incluso de aproximación sexual. El concepto más común es el atribuido a los matrimonios de interés. Pero existen otras causas.

Así, podemos encontrar aquellos que buscan en el matrimonio un beneficio económico, salir de países o zonas en conflicto, conseguir determinados beneficios sociales o laborales. También, aunque menos frecuente hoy en día, para ocultar la verdadera tendencia sexual de uno de sus miembros. Por ejemplo un hombre homosexual se casa con una mujer para que su entorno no dude de su heterosexualidad.

Por último, muchísimo menos frecuente, las parejas que por decisión propia entablan este tipo de relación sin ningún condicionante externo. En el extremo más llamativo desde el punto de vista sexológico, estarían aquellas parejas que deseando seguir siendo vírgenes quieren tener hijos. En mi experiencia he vivido este tipo de situaciones. Hoy en día con las técnicas reproducción asistida esto es posible.

Dentro de las relaciones sexuales existe un amplio abanico de posibilidades, como describió Fisher en 1998, todos nos moveríamos en un constructo erotofilia-erotofobia. Aquellas personas que serían un máximo exponente de la erotofobia serían, quizá, las que presenta una aversión al sexo. El mayor porcentaje de ellas son mujeres (30-51%) por tan sólo un 10% de hombres. La aversión sexual se caracteriza por el rechazo o la evitación al contacto sexual genital con la pareja, que además provoca un fuerte malestar. Si bien es posible que uno de los miembros de la pareja lo presente, es muy complicado que ambos miembros se encuentren en la misma disposición. Si además le añadimos la idea de tener descendencia parece más extraño todavía que exista esa negación del contacto sexual.

Es por tanto que generalmente en este tipo de parejas exista uno de ellos en el que el rechazo al sexo puede ser evidente, como hemos dicho generalmente la mujer y lo más común por un vaginismo, aunque otras causas frecuentes son traumas sexuales como violación, incesto, o abuso sexual, ambiente familiar represivo, actitudes sexuales negativas, creencias erróneas sobre el sexo, sentimientos de culpa, depresión, preocupación, o incertidumbre, conflictos con la pareja. En el hombre ciertas disfunciones como eyaculación precoz o disfunción eréctil son motivo de ese rechazo al sexo. El miembro de la pareja que no comparte esta visión de la sexualidad en un principio y por lo que piensan que es amor hacia el otro, acepta esta situación.

Lamentablemente a lo largo de la relación esta asimetría va dejando huella y surgen conflictos. Los especialistas en temas de pareja estamos acostumbrados a ver este tipo de situaciones. Nuestras actuaciones sobre este tipo de parejas, si desean permanecer juntas, es intentar acercar a ambos miembros a un punto de equidistancia sobre la sexualidad, en el que los dos se sientan cómodos.

Este proceso, por supuesto no es fácil ni corto, la mayoría de las veces hay que hacer una reeducación sexual y usar técnicas de terapia cognitivo-conductual.

Para escuchar mi participación en el programa Es Sexo, pincha en enlace (minuto 29)

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