Prostitución

En un porcentaje mayoritario, por no decir la totalidad de las personas a las que les preguntas sobre prostitución siempre hacen referencia a mujer prostituida y hombre consumidor de prostitución. Aunque en porcentajes esto es cierto, no podemos olvidar a la mujer como consumidora de prostitución. ¿Por qué está peor considerado el primer caso que el segundo?.

El hombre que consume prostitución, que en España llega al 39%, suele razonar que su consumo es por una necesidad fisiológica en aquellos que no tienen pareja o por realizar actividades sexuales que no realiza con su pareja habitual.

La necesidad fisiológica en un estudio de realizado por la organización Prostitution Research & Investigation llevaba a ciertos hombres a afirmar que si no usaran la prostitución tendrían que violar. Nada más falso y alejado de la realidad. El problema es educacional. Ya hemos hablado en algún post de que la sexualidad en el varón desde pequeños es admitida, mientras que la de la mujer ha sido escondida y coartada. En ese mismo estudio, curiosamente, la mayoría de los hombre que consumían prostitución no se sentían bien después de este tipo de relaciones, sin embargo, se veían abocados a repetir la experiencia.

Por otra parte, la mujer prostituta, en un altísimo porcentaje, es una mujer que no decide dedicarse a ello, se ve obligada por proxenetas, chulos o mafias que se aprovechan de las deficiencias culturales y económicas de las explotadas.

Por el contrario la mujer consumidora de prostitución justifica su utilización en romper con la monotonía de la relación de pareja. Lo cual no implica que quiera dejar a su pareja. A esta conclusión llegaron Eric Anderson y sus colaboradores en un trabajo publicado en la 109 reunión de la Asociación Sociológica Americana. En el libro de Gisela Runte, ¿Por qué somos infieles las mujeres?, parafrasea a Demóstenes y dice que las mujeres usan a un hombre para la alimentación de los hijos, otro para el sexo y otro quizá para conversar. En España el consumo de este tipo prostitución es minoritario, suele utilizarlo más mujeres extranjeras con alto poder adquisitivo o mujeres con algún defecto físico. Pero como en el caso del hombre, en este acaso el consumo menor se debe a razones educacionales.

El otro dato sobre la mejor reputación de este tipo de prostitución es que los hombres que se dedican a ello, excepto en contadas ocasiones, lo hacen voluntariamente, como una opción personal. Además, las condiciones en la que trabajan suelen ser mucho más “favorables” que las de las mujeres, tanto desde un punto de vista higiénico, social y económico.

Como en todos los demás temas de sexualidad, sería importante una base educativa que enseñara a los hombres el respeto a la mujer tanto a su cuerpo como a sus sensibilidades. Esta misma educación se requiere para la vida en pareja, de tal forma que los temas sexuales puedan ser comentados sin tapujos, expresando cada uno sus deseos y fantasías, reinventándose a lo largo del tiempo para evitar ese peligro tan habitual para la convivencia que es la monotonía.

Puedes escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h18').

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