Relaciones de larga duración

Ya hemos hablado en algunas ocasiones que el enamoramiento, o el impulso de pasión inicial de una relación es un proceso con componente físico intenso, se liberan algunas drogas naturales como las endorfinas, la oxitocina, la vasopresina, la feniletilamina y la dopamina, que provocan una serie de reacciones químicas que hacen que la persona tenga ese estado de éxtasis. Estos procesos neuroquímicos apenas dura entre dos y cuatro años; pasado este periodo, el cerebro se adapta y vuelve a la normalidad.

 

Una teoría sobre el mantenimiento en el tiempo de una relación de pareja puede estar basado en la teoría del apego.

En los años 50 el psiquiatra y psicoanalista Bowlby observo los efectos negativos que ocurrían al separar a los niños de sus madres. El apego es una conducta instintiva, activada y modulada en la interacción con figuras específicas a lo largo del tiempo. Se forma durante el primer año de vida y está muy delimitada en el segundo año. A pesar de los cambios que pueden surgir a lo largo de la vida, adolescencia, etapa adulta, suele mantenerse de una manera bastante constante el tipo de apego.

Hazan y Shaver en el año 1987 encuentran y desarrollan una equivalencias entre los estilos de apego de la infancia y el apego en la edad adulta y su influencia en las relaciones amorosas.

Así describen los siguientes modelos:

Apego seguro: experiencia amorosa caracterizada por confianza, amistad y emociones positivas.

Apego ambivalente: La experiencia amorosa se vive como obsesiva, con gran deseo de reciprocidad y unión con la persona amada. La impresión es que esto puede causar temor en otras personas, son menos confiados, tienen una visión menos positiva de si mismos.

Apego evitante: miedo a la intimidad, altibajos emocionales y falta de confianza en los demás. Deseo alto de intimidad, a veces evitan el apego, se sienten autosuficientes, son los que se denominan despegados evitativos. Los asustados evitativos intentan suprimir sus sentimientos.

Según el modelo de apego que tiene cada persona, así pueden ser sus relaciones. Tienen más probabilidad de mantener una relación estable y duradera aquellas parejas en que ambos miembros muestran un apego de tipo seguro. Como las combinaciones entre individuos con distintos tipos de apego pueden ser múltiples, también son múltiples la evolución en el tiempo de dichas parejas. Las relaciones con personas cuyo apego es ambivalente o evitante, es sin duda problemática y difícil de mantener. A pesar de todo, es posible trabajar en la relación de pareja para modificar o modular estas respuestas de apego, siempre que sea un deseo mutuo entre sus miembros. Esta es una labor de los profesionales de la sexología.

Puedes escuchar mi intervención en el programa Es Sexo en el siguiente enlace (a  partir del minuto 96')

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