Sexomnia, sexo dormido

¿Es posible tener sexo sin estar despierto?. No me refiero a tener sueños eróticos, sino a realizar actividades físicas reales que implican actividades sexuales.

La respuesta es si. A esta situación se la denomina sexomnia. Corresponde a las alteraciones del sueño denominadas parasomnias. Éstas son eventos involuntarios, anormales y molestos que ocurren durante el sueño. Dentro de este tipo de situaciones hay algunas más conocidas como pueden ser los terrores nocturnos, el sonambulismo, las pesadillas, el bruxismo que es el apretar o realizar movimientos de mordida. Relacionados con el campo urológico encontramos la enuresis o pérdida de orina durante la noche, erecciones dolorosas o disfunción eréctil.

La sexomnia (en inglés sleepsex) parece ser un trastorno del sueño no REM. Son tan pocos los casos descritos que no hay una claro perfil del tipo de personas que lo pueden padecer. Si se encuentran más hombres que mujeres en las publicaciones. Durante los episodios, los pacientes pueden realizar distintas actividades de índoles sexual como la masturbación, gemidos, mantener relaciones sexuales con su compañer@ de cama o incluso con otras personas que no estuvieran en la misma cama o habitación, en una situación parecida al sonambulismo. Posteriormente, al despertar no recuerdan nada de estas actividades.

Hay que diferenciarla del concepto somnofilia que es la apetencia por mantener relaciones sexuales con personas que estén dormidas. Por tanto sería lo contrario de la sexomnia, el elemento activo está despierto y sobre el que recae la acción está dormido.

El mayor problema de estas situaciones surge cuando estás actividades implican a otras personas y la realización de estos actos puede llevar violencia. En estos casos se podría considerar violación o abuso sexual.

Casos como el de Stephen Lee Davis en Gales o de Jan Luedecke han sido los más sonados, ya que conllevaron sendas absoluciones sobre delitos de violación. Alegaron padecer este tipo de trastorno como eximente a su actuación.

Para llegar a un diagnóstico sobre esta patología hay que realizar un estudio de sueño (polisomnografía), además de valorar otros antecedentes que pueden favorecer la aparición de paramsomnias como son: estrés, insomnio, abuso de drogas y alcohol.

El tratamiento incluiría algunos medicamentos psicotrópos, y la terapia psicológica, todo ello encaminado a recuperar los perfiles de sueño que consigan el descanso y bienestar del paciente.

Puedes oír mi participación en el programa Es Sexo en el enlace siguiente a partir del minuto 27:30:

Comentarios

Interesante y al mismo tiempo escalofriante!!

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