Sexting y Grooming

Las nuevas formas de acceso a la información y la comunicación nos han abierto infinitas posibilidades en las relaciones humanas. En estas relaciones tiene cabida, también, el juego amoroso, la seducción, el flirteo o la insinuación.

Antes de la llegada de internet y sus redes sociales, el contacto material era necesario, bien fuera mediante una mirada, un roce, unas palabras, bien mediante notas, cartas, música, etc.

Hoy jóvenes y no tan jóvenes utilizan como principal medio de relación las redes sociales o los mensajes directos en los móviles. Por otra parte, vivimos en una era en la que parece casi obligación exponer, sobre todo con imágenes, lo que uno piensa y hace en cada minuto. Si no cuelgas un Tweet ante una noticia, si no contestas un Whats o mandas fotos de todo lo que estás haciendo o pensando hacer, parece que eres un huraño y que no deseas integrarte en el feliz grupo de “todos sabemos todo de todos” o “¿intimidad?, quizá sólo en el WC”.

Estos nuevos modos de relación hacen que parte de lo que pueda ser el cortejo o de una manera más vulgar el “ligue” consista en enviar imágenes de contenido erótico o sexual por las redes sociales. A esta actividad se la ha denominado con el anglicismo de sexting. Puede ser activo si la persona envía sus fotos personales en esas actitudes o pasivo si simplemente visiona las imágenes.

El sexting pudiera ser en algunos casos motivo de reavivar el deseo entre una pareja consolidada que ha entrado en una fase de monotonía en su relación, y esta actividad es otra de tantas que se pueden utilizar como revulsivo a esa situación. Aun siendo entre personas adultas, el riesgo de enviar imágenes comprometidas por la red, es evidente. Este riesgo se multiplica en adolescentes, tanto por su inmadurez, como por el excesivo número de contactos que suelen tener.

La tecnología no es la culpable de esto, sino el mal uso que hacemos de ella. No por sabido, es menos necesario recordar las medidas básicas a la hora de compartir estas imágenes como el uso de determinados programas http://www.secret.li/, http://www.snapchat.com/, http://blinkmeapp.com/en/, cualquiera de ellos elimina o evita que las fotos se vean pasado un tiempo que se puede programar. Hay que estar seguros que las redes usadas tiene el grado de privacidad deseado y confiar en la responsabilidad de la persona a la que se le envía la imagen, aunque esto último es lo que más falla.

El grooming conlleva el uso de las distintas redes sociales, por parte de un adulto, con el fin de controlar emocionalmente a un menor y abusar sexualmente de éste.

Los contactos se establecen bajo engaño, ya que el adulto suele hacerse pasar por un menor o por alguien que ofrece cosas que a los menores le pueden interesar: juegos, música, deportes, etc. Los padres deben estar muy atentos a cualquier comportamiento extraño de sus hijos ante el ordenador, como puede ser el apagarlo súbitamente si están ellos cerca o no querer usarlo en su presencia.

Dos son los problemas fundamentales del control de internet por los padres. Uno de ellos es que muchas veces el conocimiento informático es mayor en los hijos que en los padres, el otro es llegar al equilibrio entre intimidad y control. El primer problema se resuelve con interés. Hay que procurar estar al día de las redes sociales, cómo controlar el número de amistades, los niveles de seguridad, etc. El segundo problema se resuelve llegando a un acuerdo con los hijos, como por ejemplo decirle que te agregue a sus redes con determinada privacidad o que de vez en cuando te deje mirar sus amistades en las redes; aunque no te deje ver sus conversaciones completas, puedes ver fotos o imágenes que te avisen de ciertos peligros.

Puedes escuchar mi participación en el programa de Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h22´)

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