Sueño y Sexo

El incremento de cada hora de sueño aumenta el deseo sexual en un 14% en las mujeres. A esta conclusión han llegado investigadores de la Universidad de Michigan en un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine.

El sueño tiene cinco fases 1 (adormecimiento), 2 (sueño ligero), 3 y 4 (sueño profundo o delta), y sueño REM (movimiento rápido de los ojos o sueño paradójico). Estas etapas se desarrollan cíclicamente desde 1 hasta REM luego comienzan nuevamente con la etapa 1. Un ciclo de sueño completo comprende un promedio de 90 a 110 minutos. Los primeros ciclos de sueño cada noche tienen sueños REM relativamente cortos y largos períodos de sueño profundo pero a lo largo de la noche, los períodos de REM se alargan y el tiempo de sueño profundo desciende.

Los niños pequeños ocupan casi el 50% de su tiempo en sueño REM. Los adultos dividen el tiempo de sueño en: 50%en la etapa 2, 20% en REM, y el otro 30% se divide entre las otras tres etapas. Cuanto más edad, menos tiempo en el sueño REM.

Durante la fase REM se producen la erección peneanas y del clítoris, necesarias para una buena dinámica sexual. La ausencia de esta fase produce trastornos en la esfera sexual. El sueño tiene una función anabólica, en el que se produce el incremento de la absorción de los aminoácidos por los tejidos, el aumento en la síntesis de las proteínas, el incremento de la síntesis del RNA y el aumento de la eritropoyesis. Existen una serie de regulaciones hormonales importantes para el metabolismo en general y para la actividad sexual en particular. Los ritmos circadianos son claves en la regulación de los niveles de la hormona del crecimiento (GH), el Cortisol, la Melatonina (MLT) y la prolactina (PRL).

La disminución de la horas de sueño produce una disminución de los niveles de testosterona, su efecto es más evidente en el varón, donde se produce cansancio, debilidad, déficit de concentración y disminución de la libido. Una causa habitual de alteración del sueño y sus fases es la apnea del sueño, que puede ser la causa incluso de disfunciones de la erección.

En la mujer los trastornos, más habituales en la menopausia, en los niveles hormonales de estrógenos y progesterona se traducen en alteraciones del sueño.

Desde el punto de vista mental, el sueño sobre todo la fase REM supone un estímulo necesario para el correcto desarrollo del cerebro, concretamente para la formación de las conexiones neuronales y su fortalecimiento. La función de las fases de sueño de ondas lentas (fases 3 y 4) permite a las células cerebrales descansar de su actividad y limpiar sus “almacenes y conducciones” mediante la sincronización de las descargas neuronales. Los problemas para entrar en todas las fases del sueño pueden producir aumentar la susceptibilidad para padecer enfermedades, sufrir estrés, presentar problemas de memoria y aprendizaje, irascibilidad, alteraciones del carácter. Todo ello evidentemente influirá en la relación de pareja.

Es por tanto necesario recuperar una buen dinámica de sueño. Básicamente es necesario establecer rutinas tanto de horarios como de acciones para irse a la cama.

No realizar actividades intensas ni físicas, ni cerebrales en los dos ó tres horas antes de irse a dormir. No usar ordenador, ni teléfono móvil de manera intensa dos horas antes, evitar consumo de tabaco, alcohol o exceso de líquidos. Si no concilia el sueño en media hora, levántese de la cama, realice una actividad que requiera poca actividad mental y espere a que comience de nuevo a tener sueño para volver a la cama. Puedes escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h16').

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