Tentaciones

La tentaciones se vencen cayendo en ellas “Oscar Wilde”.

 

Deberíamos comenzar aclarando que no es lo mismo una fantasía sexual que una tentación sexual. Como hemos comentado en otras ocasiones la fantasía comienza y suele acabar en nuestra mente, es algo que se suele alejar de nuestras posibilidades o de nuestro entorno cotidiano, si bien es cierto que las podríamos llevar a cabo. Sin embargo la tentación sexual es algo más cercano, más real y más posible. Se generalmente en algo cercano y alcanzable. Hay quien dice que la fantasía es la parte intelectual y la tentación es la ejecución.

Cuando hablamos de la sexualidad, de las relaciones sexuales, de los deseos sexuales, siempre existen dos vertientes, la puramente biológica, que nos permitiría hacer todo lo que quisiésemos y la cultural que nos acota esa libertad. Las tradiciones, las normas morales, religiosas, las reglas civiles, las instituciones como el noviazgo, el matrimonio o la familia marca los límites de lo bueno, lo malo, lo aceptable, lo transgresor, lo anormal, lo pecaminoso, etc.

Así las tentaciones vendrías dadas por la atracción hacia lo prohibido basado en el impulso innato del hombre de aventurarse hace nuevos conocimientos o límites.

El psicólogo Michael Belint explica la apetencia del ser humano por el “lado oscuro” gracias al miedo consciente. Este tipo de miedo es el que podríamos denominar controlable, que no hace daño, del que obtenemos una satisfacción. Por ejemplo queremos montar en la montaña rusa a pesar de que nos da miedo, pero al final hay una satisfacción. En realidad esa satisfacción viene por varias razones: dar el paso de realizar la actividad, superarla y considerar que ha merecido la pena. Parece que pudiera haber una base biológica en las personas que se arriesgan, que gozan con la aventura, ésto podría deberse a una determinada manifestación del gen D4DR relacionada con el peligro y el gusto por el riesgo.

 

Creo que un caso evidente de tentación, en ocasiones bidireccional, es lo que se ha descrito con el acrónimo de TSNR, Tensión Sexual No Resuelta. Aquí se junta el deseo hacia lo prohibido o lo no adecuado y el deseo hacia lo que pensamos que no deseamos. Pongamos ejemplos que es más fácil: Te cruzas con la vecina del quinto en el ascensor y piensas: “no está mal, podría tener un rollo de vecinos”, por otra parte piensas “con esta ni de coña, solo hay que verla como habla en las juntas de vecinos, es una borde”.  En estos casos se evidencia un intenso deseo sexual hacia una persona, pero nosotros mismos ponemos los “peros” a esa atracción.

La TSNR puede ser como una droga, nos engancha, puede producir buenos momentos, parece que la controlas, pero puede llegar un momento en que se nos va de las manos. En caso de descontrol pueden salir perjudicados terceros.

Las solución a la TSNR vendría a parecerse a lo que nos propone Oscar Wilde con las tentaciones, es decir entrar de lleno en la situación. El final puede ser el desastre al comprobar que la realidad no es ni por asomo lo que se esperaba o el paraíso, donde entraríamos en otra fase que sería el enamoramiento, asunto que ya hemos comentado en otros post que es completamente diferente.

 

Podéis escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h33’)

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