Baile, cómo ayuda en tus relaciones

El baile como ayuda a las relaciones de pareja

La especie humana, desde sus más primitivos orígenes, ha utilizado el baile como modo de expresión de sentimientos. Por ello el baile o la danza pueden ser usados como instrumentos de seducción.

Si nos fijamos en la naturaleza, son muchas las especies animales que realizan movimientos de cortejo similares a bailes. El más llamativo y habilidoso conseguirá sus objetivos.

En el aspecto sensual, los bailes habría que dividirlos en aquellos que se suponen contacto físico y los que no. Los que no necesitan contacto pueden ser además unidireccionales, es decir, uno sólo baila y los demás miran. En este caso los movimientos, la cadencia de la música, las miradas buscan la estimulación del que mira, es un flirteo, una invitación a la relación más íntima.

Es curioso cómo en los últimos años se ha puesto de moda el baile de barra (pole dance). Basado en los bailes de los locales eróticos, su extensión hasta como método de fitness, ha favorecido que muchas mujeres no tengan pudor en acudir a clases de este tipo de baile. Es evidente que el mayor porcentaje de ellas buscan una utilidad práctica en el campo de sus relaciones de pareja. Los hombres sí disfrutan de este tipo de estímulos, pero sin embargo no son muy proclives a practicar el baile en general. Quizá en estos momentos, está cambiando la tendencia en cuanto al baile, es más fácil encontrar a hombres que no tienen tanto reparo a mostrarse en movimiento, pero sigue habiendo ese atavismo de que el baile es algo poco masculino y que el varón no tiene sentido del ritmo o del movimiento. Pero evidentemente esto es algo cultural, y si no que se lo digan a los cubanos, los colombianos, los venezolanos, etc.

El otro tipo de baile es el que necesita el contacto físico. Este tipo de baile sí que lo que practican los hombres con menos recelo. Habría que decir que es mucho más arriesgado que el otro tipo de baile, para aquellas parejas que lo usan como vía de acercamiento sexual. En el baile suelto, si no hay interés por cualquiera de las partes, con bailar sin una orientación concreta, es decir, sin mirar a la otra persona, la emisión de señales se corta inmediatamente y el distanciamiento es relativamente sencillo, no hay ni que esperar a que la música acabe. Sin embargo, en el baile “agarrado” existen los dos extremos; el contacto físico puede favorecer el deseo y la excitación o puede provocar una situación de rechazo. Como decía antes, en este caso, su manejo es más complejo. Habitualmente la situación es embarazosa para ambos y además, lo usual, si se es educado, es esperar a que termine la música para poderse ir cada uno por un lado, lo que supone unos minutos en los que sobrevuela por la mente tensión, vergüenza, ridículo, lástima y en ocasiones por qué no asco o desagrado.

Es evidente que el contacto del baile estimula sexualmente. Hablando del contacto físico habría que desmentir que la mujer tiene más zonas erógenas que el hombre. Según un estudio de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica, hombres y mujeres tiene similares zonas erógenas, la diferencia estriba en que las mujeres reflejaban estímulos más altos en determinadas zonas con respecto a los hombres. Una de las explicaciones que puede haber es la mayor reacción de las mujeres al sentido del tacto en general. No obstante, según ese mismo estudio las zonas en que la mujer tiene más sensibilidad que los hombres son por ejemplo nuca, cuello, espalda u omóplatos; todas ellas zonas que durante un baile pueden ser fácilmente estimuladas.

Podemos concluir con los beneficios del baile. Físicamente como cualquier actividad que evite el sedentarismo, produce mejoría cardiovascular, de la elasticidad, aumenta la tonicidad muscular o mejora la coordinación de movimientos. Aumento de la autoestima, la creatividad, ayudar a combatir la depresión, fomentar la interacción social, liberar del stress, entrenar la memoria son algunos de los beneficios psicológicos del baile.

Espero que después de haber leído esto te den ganas de bailar.

Puedes escuchar mi intervención en el programa de radio Es Sexo en el siguiente enlace (a partir de 1h 47 ‘)

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