DISFUNCIONES SEXUALES: MÁS EJERCICIO, MENOS PASTILLAS

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En las sociedades avanzadas, la tolerancia al dolor o la enfermedad es muy baja. Se exige que para todo haya una explicación fisiológica que está predeterminada en nuestro organismo y un tratamiento que contrarreste este “error” de la naturaleza. Dentro de esas exigencias, el tratamiento ha de ser muy sencillo en su cumplimiento y rápido en su acción. Como todas las cosas del primer mundo, lo quiero, lo tengo. Tampoco somos muy partidarios de escuchar que parte del problema físico que padecemos, se debe a nosotros mismos, a nuestros comportamientos físicos y mentales.

 

Las disfunciones sexuales son un paradigma de lo referido anteriormente. Un gran numero de pacientes que consultan por disfunciones sexuales quieren “una pastilla” que solucione esa disfunción eréctil, esa falta de deseo o de orgasmo que les ha “tocado” padecer. Es evidente que algunas disfunciones sexuales tienen un origen hormonal, vascular, neurológico o como complicaciones de ciertas cirugías. Pero aún en estos casos, a los tratamientos médicos o quirúrgicos que podemos aplicar, los pacientes tienen que entender que ellos también tienen que trabajar para mejorar sus patologías.

 

Está ampliamente demostrado que la actividad deportiva reporta beneficios físicos y psíquicos a quien la practica. Un trabajo recientemente publicado en The Journal of Sexual Medicine abunda sobre este tema, llegando a la conclusión de que las personas que realizan actividades físicas mejoran su perfil sexual.El objetivo del trabajo fue determinar si los niveles más altos de exposición a tres actividades de ejercicio cardiovascular (natación, ciclismo y carrera) se asocian a disminución de la disfunción sexual en hombres y mujeres. El estudio fue llevado a cabo con individuos de Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda.Se llegó a la conclusión de que las persona que desarrollan una actividad física mayor de 47-56 MET-horas por semana se benefician de una mejor función eréctil en los hombres y de una mejor capacidad de orgasmo y excitación en las mujeres. Existe una relación inversa entre la actividad física y los problemas de disfunción sexual.

 

Volviendo al inicio de mi post. El paciente debe asumir que no todo lo debe dejar en manos de los médicos y sus tratamientos, que cada uno debe concienciarse en prevenir sus enfermedades y ayudar a la medicina a combatirlas con todo aquello que está al alcance de su mano. En este caso hablamos de la actividad física. Si, ya se que eso requiere un esfuerzo, pero merece la pena.

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