Dudas sobre tratamientos para disfunciones sexuales

A pesar de la enorme difusión que podemos encontrar en prensa, radio o internet, sobre los tratamientos para la disfunción eréctil, seguimos encontrando mucha confusión sobre sus efectos o sobre quién puede beneficiarse de su utilización.

En primer lugar hay que hacer una valoración minuciosa de las causas de la disfunción eréctil. Como cualquier otra patología, dependiendo de la causa, aplicamos un tratamiento u otro. Hay que huir de aquellas publicidades en las que se ofrecen iguales tratamientos independientemente del origen del problema.

Podemos, de una manera muy general, clasificar las causas de disfunción eréctil en físicas y psicológicas, aunque la mayoría de las veces las vamos a encontrar juntas. Las causas físicas provienen de todo aquello que pueda dañar los vasos sanguíneos o el tejido vascular del pene así como su inervación neurológica. Es por ello que habrá que hacer un estudio personalizado valorando presencia de hipertensión, vasculopatías, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, hiperglucemia, problemas hormonales (tiroides, testosterona, prolactina), neuropatías, traumatismos en zona pélvica o genital, etc. También es necesario una valoración psicológica sobre la esfera sexual: sentimientos, expectativas, necesidades, relación de pareja, etc.

Sobre las medicaciones que disponemos para la disfunción eréctil, una de las más sencillas y con no malos resultados sería la cuidadosa valoración del paciente para reconducir hábitos de vida y ajuste de medicaciones. Consejos sobre pérdida de peso, hábitos nutricionales, descanso nocturno, eliminación de tóxicos (tabaco, alcohol) o actividad física, pueden ser la solución a los problemas sexuales.

Si tenemos que complementar con el uso de medicaciones, Viagra es el nombre que a todos nos viene a la cabeza. Con objeto de hacerlo sencillo diré que hay en España cuatro medicamentos orales para la disfunción eréctil, cuyos nombres genéricos son : Sildenafilo, Vardenafilo, Tadalafino y Avanafilo. Todos funcionan de la misma forma, intentan relajar el musculo liso de los cuerpos cavernosos del pene para favorecer la erección. La diferencia entre unos y otros es el tiempo de acción, la rapidez con que actúa o la potencia de sus efectos. El por qué utilizamos unos u otros va a depender de lo que hayamos visto en el estudio del paciente: la causa de su disfunción, sus expectativas sexuales y su tolerancia a un producto u otro. Unos de ellos se utilizan a demanda, es decir cuando se van a mantener relaciones sexuales y otros se pueden utilizar diariamente. Son medicaciones con una alta tasa de seguridad y se debe desterrar el falso mito de que producen problemas al corazón. Tenemos claro a que pacientes no se les puede indicar este tipo de medicaciones, que suele ser muy reducido. En estas medicaciones es básico saber que si no hay un estimulo sexual adecuado no van a funcionar.

Hay otras medicaciones de dispensación tópica como es el alprostadil. Existen en el mercado dos presentaciones para administrarlo de manera intrauretral, una es Muse® en el que el medicamento está presentado como un minisupositorio para introducir en la uretra y el otro es Virirec® cuya presentación es un gel muy fluido. La acción se basa en que esta sustancia difunde desde la uretra a los tejidos de los cuerpos cavernosos produciendo la vasodiltación necesaria para la erección. A diferencia de los otros medicamentos en este caso no se necesita estimulo sexual para que se produzca la erección. El alprostadilo también existe en presentación inyectable para administrar directamente en los cuerpos cavernosos, su nombre comercial es Caverject®. Aunque pueda producir cierto rechazo el tener que inyectar algo en el pene, los pacientes que lo utilizan están satisfechos con sus resultados.

Aprovechando el éxito de estas medicaciones, se ha trabajado en encontrar tratamientos para las disfunciones femeninas. La disfunción femenina más común es la disminución del deseo sexual. En los Estados Unidos se intentó comercializar un producto denominado flibanserina para tratar este problema. La FDA americana tumbó su salida al mercado por que los estudios realizados no tenían la fortaleza necesaria sobre su utilidad. Finalmente la molécula fue comprada por otros laboratorios que apostaron por ella. A esto se sumó la presión de los colectivos de mujeres que demandaban más investigación y tratamientos para las disfunciones sexuales femeninas, ya que había más de 20 productos para el varón y ninguno para la mujer.

A pesar de popularizarse la flibanserina como la “Viagra femenina”, nada más lejos de la realidad. Esta medicación se investigó como antidepresivo y es en esa esfera, la del sistema nervioso central, donde actúa. No tiene ninguna actividad a nivel de los órganos sexuales. Así como las medicaciones para el varón se pueden utilizar a demanda cuando se van a mantener relaciones sexuales, la flibanserina es un tratamiento a largo plazo, de toma continua. Todavía no se ha autorizado su comercialización europea, pero habrá que estar atentos a los resultados que se vayan obteniendo en USA. En los estudios que se han publicado lo que aparece como éxito no es la mejora del deseo sexual sino el número de relaciones satisfactorias. Es por tanto que hay que ser muy cautelosos sobre las expectativas de este producto.

La mejor opción sobre la solución de tus problemas sexuales la tiene un profesional que abarque los conocimientos necesarios en todos los campos, físicos y psicológicos. No tengas miedo o vergüenza en acudir y contar tus problemas. El esperar o utilizar remedios que has visto por internet o le han prescrito a un amigo o amiga no son buenas opciones e incluso pueden agravar tu problema.

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