El Arte de Ligar

Como muchos dicen el saber ligar es un arte. Aunque quizá en nuestro carácter latino no lo podamos entender, esta actividad como cualquier otra se puede aprender.

Es verdad que hay quien tiene capacidades innatas: domina el futbol desde pequeño, sabe bailar sin haber ido a clase o en los asuntos que nos ocupan, consigue ligar sin aparente esfuerzo.

 

Aquí en España puedes encontrar algún libro de autoayuda sobre cómo conquistar a las mujeres o qué les gusta a ellas en la cama, pero en USA van más allá y encontramos multitud de academias de lo que ellos denominan ”dating”. Creo que este vocablo es lo más parecido a ligar, ya que no implica en un principio una relación formal sino simplemente un escarceo amoroso que ya veremos cuán extenso es. Habría que diferenciarlo de lo que ellos denominan “hook up culture” que para nosotros es el “aquí te pillo y aquí te mato y si te he visto no me acuerdo”.

 

Marius Panzarella se autotitula como un dating coach, utiliza o utilizaba un blog como medio de divulgar sus consejos para ligar y ha llegado a recopilar todas esas enseñanzas en un libro. En el podemos encontrar cosas como un decálogo sobre  qué podríamos hacer para ser más interesantes a la mujeres, por ejemplo saber lo que se quiere en la vida, ser culto con conocimientos de música, poesía, estar al día de las novelas actuales, ser aficionado a deportes extremos, viajar mucho y ser muy natural.

 

Es evidente que el lenguaje corporal es fundamental en estas situaciones, para Panzarella es importante que dispongamos una sonrisa abierta y sincera, que los músculos de la cara estén relajados para que no demuestren crispación o nerviosismo, que el contacto visual sea intenso y mantenido y las palmas de las manos permanezcan abiertas, situar hombros hacia atrás y el pecho fuera, muy marcial, movimientos y respiración lentos, inclinación hacia la mujer y tocarla sutilmente en un codo por ejemplo durante el desarrollo de una conversación.

Panzarella como entrenador de ligoteo, también hace referencia a actividades que podría cultivar para agradar a una mujer, así indica tomar clases de cocina, masajes, música, escritura, baile o catas de vino.

 

La psicóloga Mónica Moore tiene varios estudios sobre el flirteo y una de las conclusiones principales a la que llega es que en dos tercios de las ocasiones es la mujer la que exhibe las señales oportunas para que un hombre intente el acercamiento. La doctora Moore pasó horas y horas en bares, fiestas y lugares públicos observando el lenguaje no verbal de las mujeres en las actitudes de rechazo o aceptación del cortejo. Los patrones se repetían indefectiblemente. Existen 52 comportamientos de lo que ella define como coqueta, es decir usados para atraer y mantener la atención de la potencial pareja. En contra de lo que podemos pensar, las mujeres más atractivas no tendrían más éxito, lo tendrían aquellas que eran capaces de emitir unas 35 señales no verbales en una hora. La proporción de acercamiento era cuatro veces superior. Entre esos signos tentadores para el hombre estarían las risitas, las sonrisas, las miradas penetrantes, el acicalarse el pelo, el humedecerse lo labios o tocar los dientes con la lengua, inclinarse hacia delante, cruzar y abrir las piernas, arquear las cejas y como no el guiño.

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