El calor, ¿enemigo o amigo del sexo?

Tenemos la impresión que cuando llega el verano el deseo sexual se dispara y la facilidad para hacer el amor es mucho mayor. Pero creo que no debemos confundir vacaciones con verano. Hoy en día quizá menos, pero todos recordamos movernos en coche, entrar en una casa, tienda o bar sin aire acondicionado en un mes de agosto con 40º a la sombra. Es verano, pero lo que nos apetece es un vaso de agua fría o un polo de limón antes que ponerte a ligar con quienes pasan a tu lado por muy ligeros de ropa que vayan.

Científicamente está demostrado  la relación directa entre la exposición disminuida al sol y la elevada incidencia de irritabilidad, depresión, fatiga, insomnio y suicidio. Esto se debe fundamentalmente a que con la luz disminuye la secreción de melatonina por parte de la glándula pineal y por tanto hay menos somnolencia, más producción de FSH y LH y aumento también de la hormona tiroidea. Otra hormona la serotonina se ve influenciada por los cambios de luz, a más luz, mejor estado anímico, sin embargo con exceso de luz se puede tornar en agresividad. Se ha intentado buscar una relación entre sudoración y aumento de feromonas, pero no hay datos concluyente en este aspecto, incluso diría que predominan los efectos negativos del exceso de sudoración sobre la atracción sexual.

En España desde los años 75 al 85 los nacimientos predominaban en el mes de mayo, lo que nos lleva a una concepción durante los meses de verano, sin embargo desde esos años el pico se ha desplazado al mes de octubre, que supone concebirlos a principios de año, es decir los meses más fríos o con menos luz. Algún estudio sobre el efecto de la ropa más sugerente en verano desmiente esta hipótesis. Así en la revista Perception un grupo de psicólogos polacos llegan a la conclusión de que la verdadera atracción está en el cambio de imagen no en la imagen en sí. Es decir nos acostumbramos a una imagen y ya no nos nos llama la atención. Hay quien dice, si quieres lucir mejor en bikini, hazlo en invierno. Seguro que muchas mujeres no están de acuerdo con esta afirmación.

Lo realmente importante del verano son las vacaciones y sus cambios sociambientales. Generalmente las vacaciones veraniegas suponen, como el fin de año, un motivo de parada, reflexión y generación de múltiples propósitos.  Ha terminado un período largo de trabajo, nos convencemos de que nos merecemos un descanso donde vamos a realizar todo aquello que no hemos podido hacer durante el año. ¿Pero son reales las expectativas?. Hablemos en este caso de las sexuales. Parece que aumentan las ventas de los preservativos en verano, parece, sin embargo, que es debido a ese engaño en las percepciones durante esos meses. Hay señales de bienestar o euforia que nos llevan a magnificar nuestras posibilidades de acabar teniendo relaciones sexuales. Sí que es cierto que la disminución de los problemas laborales, el descanso, la disminución del estrés, son motivos más que suficientes para mejorar la vida sexual. Pero en contra de lo que parece el verano puede ser un mal momento para quien intenta solucionar o cambiar su dinámica sexual de forma radical. Por ejemplo hay quien se plantea mantener todas las relaciones sexuales que no ha mantenido durante el año o aquellos que por fin tienen tiempo para estar con su pareja. Si de verdad hay problemas físicos, como puede ser una disfunción eréctil por hipertensión, hipercolesterolemia, etc, esta situación veraniega lo puede agravar al añadir el factor negativo  emocional de querer y no poder. En el caso de problemas de pareja la situación es similar, la convivencia y el hablar de los problemas puede ser de gran ayuda si sabe gestionar, pero puede ser fuente de más conflictos cuando no hay momentos de intimidad, cosa que raramente ocurre durante una vacaciones en las que todo se hace o se supone que se debería en hacer en familia. 

Puedes escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace a partir de 1h 27 minutos.

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