Hombres simples. Sexo, comer y dormir

Actividades como el comer y el sexo parecen tener ciertos nexos. Comerte a besos y otras similares pueden no ser solo frases hechas. Encontramos en el Kamasutra la siguiente aseveración:  "Las acciones relacionadas con el amor tienen la misma naturaleza que la comida, ya que contribuyen al sostenimiento del cuerpo".

La comida está íntimamente relacionada con el cortejo. Si nos vamos al mundo animal, hay situaciones, como la de la mantis religiosa, en que la comida es el propio amante. El poder traer alimento a casa es una buena carta de presentación de otros animales para encontrar pareja. En el caso humano hay varias etapas de la relación de pareja y los actos culinarios por las que se suele pasar. En un primer momento el encuentro es en un lugar con mucha gente alrededor, pinchos, cañas o vinos deben completar la situación. De ahí se suele pasar a cenas más íntimas que no sólo son útiles en esta situación inicial sino también para reforzar o encauzar una relación que está perdiendo fuelle. Aunque  no parezca políticamente correcto hay algún estudio que demuestra que una característica apreciada por las mujeres es la invitación a cenar o comer en el más amplio sentido, es decir incluido el pago. Podemos decir que es un punto más de atracción sexual. Posteriormente pasamos a la cena íntima en el domicilio que puede extenderse hasta el desayuno. En esta fase tanto él como ella pueden demostrar sus habilidades en la cocina y su interés por la pareja. Es posible aderezar estas incursiones gastronómicas con alimentos y formas de comerlos que despierten el erotismo, el sploshing. Todos recordamos las escenas de nueve semanas y media, ¿verdad?. Un último paso de la relación es la presentación familiar, que cómo no irá acompañada de un evento gastronómico. En todas y cada una de estas situaciones en que la comida está por medio, la observación de los modales, los gustos o los momentos postprandiales pueden ayudar mucho a tomar una decisión sobre la elección de una pareja.

 

La tan reiterada creencia popular  de que los hombres sólo piensan en sexo puede que no sea cierta. Estudios con una validez científica limitada parecen demostrar que los hombres piensan tanto en comer, dormir como en el sexo algo más que las mujeres. Un estudio publicado en 2011 el Journal of Sex Research por Terri Fisher de la Universidad de Ohio establece que los hombres piensan en sexo unas 19 veces al día frente a 10 las mujeres, en comida lo hacen unas 18 veces frente a 15 de las mujeres y en dormir 11 contra 8. El estudio se realizó dejando un contador de golpes de golf a cada grupo de participantes, 163 mujeres y 120 hombres y a los que se subdividió en los que tenían que contar pensamientos de sexo (163), de comida (59) y de sueño (61).

Como puede observarse sexo y comida ocupan tiempos muy similares en el hombre.

Sin embrago dentro de las encuestas previas al estudio se había clasificado a los individuos según su nivel de erotofilia y erotofobia, de tal forma que existía más aproximación a estas características que al género para tener más o menos pensamientos sobre sexo.

Un estudio publicado en la revista Current Biology en 2014 intentó demostrar con unos gusanos  Caenorhabditis elegans (C. elegans) esas tendencia al sexo en el género masculino y al alimento en los hermafroditas por una codificación genética. La modificación en la expresión de determinados genes variaba su comportamiento en cuento a orientarse hacia la comida o hacia el apareamiento.

 

Quizá la mayor presencia de esos pensamientos básicos los tenemos en los circuitos cerebrales de recompensa que pueden ser más pronunciados en el hombre. Relacionado con los mecanismos de recompensa encontramos un estudio del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge y de la Universidad Otto von Guericke de Magdeburgo en el que se observa que en imágenes de resonancia magnética aprender idiomas, nuevas palabras activa las mismas zonas cerebrales que los juegos de azar y el sexo.

 

Para hundir más los mitos sobre los pensamiento sexuales, pero ensalzar los gastronómicos tenemos el estudio realizado en 2009 por el profesor de sociología de la Universidad de Barcelona, Javier Barraycoa. Sobre 8351 personas encuestadas en España llega a la conclusión de que los cinco placeres preferidos en España son, en este orden: comer, la familia, viajar, el chocolate y el sexo. También establece que éste hecho ocurre en dos de cada tres países. También es curioso el dato de que las mujeres disfrutan más de los placeres que el hombre 117 de coeficiente de placer frente a 114, sin embargo fuera de España ocurre lo contrario.

 

Y ya que hablamos de España nada tan sabio como su refranero. Al conocido Comer y rascar todo es empezar, quizá le podríamos añadir algo, ¿verdad?.

Puedes escuchar mi participación en el programa Es Sexo en el siguiente enlace a partir del minuto 50. 

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