¿Botox® para todo?

Parece que hoy en día todo el mundo conoce el Botox® Cuando se les pregunta  a los pacientes sobre esta sustancia te suelen responder que es lo que se inyectan las actrices y otros personajes públicos para borrar su arrugas.

Botox® es el nombre comercial de la toxina botulínica tipo A, pertenece  a laboratorios Allergan. La bacteria clostridium botulinum produce una neurotoxina que recibe el nombre de toxina botulínica. Esta toxina produce la enfermedad conocida como botulismo.

La palabra botulismo procede del latín botulus que significa salchicha o embutido, pues se sospechaba que en la carne se encontraba la explicación de esta enfermedad. Durante las guerras napoleónicas, entre los años 1795 y 1813, el botulismo se presentó como epidemia en el reino de Württemberg y el Ducado de Baden, lo que permitió su estudio más detallado.

Existen tres formas de adquisición de la enfermedad: Por consumo de alimentos, en especial conservas vegetales caseras en mal estado, por inoculación de la bacteria a través de una herida y el botulismo infantil que se produce por colonización de las bacterias y sus esporas en el tracto intestinal del niño, generalmente por consumo de miel o jarabe de maíz.

Una de las características clínicas de esta enfermedad es la producción de una parálisis muscular progresiva. Esta situación es la que ha llevado a los estudios sobre el uso de la toxina botulínica para el tratamiento de enfermedades en las que se veía afectada la contracción muscular y se necesitaba una relajación o parálisis de un determinado grupo muscular.

A partir del año 1977 en que se usó la toxina botulínica con intención terapéutica para corregir estrabismos, le han seguido otras múltiples indicaciones como son distonías, blefaroespasmos, hiperhidrosis, sialorrea. Existen indicaciones claras en lesionados medulares para corregir espasmos e incontinencias urinarias.

Otros usos son la relajación de la tensión de los músculos mandibulares que producen dolores en la articulación temporomandicular, la aplicación en los distintos músculos de la cara para relajar parcialmente su actividad y de esta forma conseguir que las arrugas del rostro desaparezcan o se suavicen produciendo el efecto rejuvenecedor tan deseado.

Con respecto a los usos que más nos interesan en la Unidad de Medicina Sexual están:

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